Los cálculos se ejecutan en tu navegador: ningún dato sale de este dispositivo.
Generador
Generador de contraseñas seguras
Contraseñas aleatorias generadas con el motor criptográfico de tu propio navegador. No viajan por la red, no se guardan en ningún sitio y nadie más las ve.
Actualizado en agosto de 2026 Sin envío de datos
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Los cálculos se ejecutan en local, dentro de tu navegador.
No enviamos ni almacenamos ningún dato en servidores. La contraseña se genera con crypto.getRandomValues, el generador criptográfico del navegador. Nunca se transmite ni se registra.
Guía rápida
Qué hace segura a una contraseña
La seguridad de una contraseña no depende de que parezca complicada, sino de cuántas combinaciones posibles existen. Esa magnitud se mide en bits de entropía: cada bit adicional duplica el número de intentos que necesitaría un atacante. Una clave de 8 caracteres con letras, números y símbolos ronda los 52 bits; una de 20 caracteres supera los 130. La diferencia entre ambas no es del doble: es de miles de millones de veces.
Por eso la longitud pesa más que la complejidad. Añadir un carácter multiplica las combinaciones por el tamaño del alfabeto, mientras que sustituir una «a» por una «@» apenas aporta nada, y además es un truco que todos los diccionarios de ataque conocen desde hace décadas. Las recomendaciones actuales, incluidas las del NIST estadounidense, priorizan claves largas sobre reglas de composición rebuscadas.
Por qué importa que la aleatoriedad sea criptográfica
Este generador usa crypto.getRandomValues, la fuente de aleatoriedad criptográfica del navegador, y no la función Math.random que se emplea habitualmente para cosas triviales. La diferencia es sustancial: Math.random es predecible si se conoce su estado interno, así que no debe usarse jamás para generar secretos. Además, el reparto de caracteres se hace descartando valores sobrantes en lugar de aplicar un resto, un detalle técnico que evita que unos caracteres salgan con más frecuencia que otros.
Qué hacer con la contraseña una vez generada
Una clave larga y aleatoria es imposible de memorizar, y eso es precisamente lo que se busca: debe vivir en un gestor de contraseñas, no en tu cabeza ni en un papel. Usa una distinta para cada servicio, porque el mayor riesgo real no es que alguien adivine tu clave, sino que se filtre en una brecha de datos y la reutilices en otros diez sitios. Activa además la verificación en dos pasos donde esté disponible: aporta más seguridad que cualquier mejora de la contraseña.
Para las pocas claves que sí necesitas recordar —la del propio gestor o la del portátil— una alternativa excelente es una frase de paso: cuatro o cinco palabras aleatorias sin relación entre sí, que se recuerdan con facilidad y alcanzan una entropía muy alta gracias a su longitud.